La dispersión de los y las presas del EPPK se inició en el año 1989, tras un acuerdo político, hace ya 27 años. La presentaron como la herramienta perfecta para que las y los presos pudieran romper con el EPPK. Tan sólo el 1% lo ha hecho en estos 27 años. También dijeron que sin la violencia de ETA las y los presos del EPPK estarían en Euskal Herria.
Hace ya 5 años ETA declaró el cese definitivo de su actividad armada, sin embargo, los y las presas del EPPK continúan dispersadas. Recientemente hemos conocido que el estado español adquirió unos compromisos unidos al cese definitivo de la lucha armada de ETA que no ha cumplido, entre ellos el final de la dispersión.
En la Txantrea hay 12 presos del EPPK, de los cuales 11 estan dispersados. De estos 11, 8 estan a más de 700km de la Txantrea. Además del gasto económico, personal y de tiempo, estas largas distancias suponen que cuatro padres o madres del barrio no puedan visitar a sus hijos por la avanzada edad o dolencias que sufren.
